Buscar este blog

30 de junio de 2012

Soledad en compañía

El arte de navegar por la vida consiste en atravesar el inevitable océano de la soledad... en buena compañía. El sentimiento de soledad nos llegará sin que lo busquemos.
Los grandes maestros de la humanidad, tanto como los físicos nucleares contemporáneos, nos hablan de unidad, no de escisión. El pensamiento tiene una extraña habilidad fragmentadora, separatista. El amor siempre une, la comprensión descubre la unidad con el tú, por lo tanto se prolonga en el otro, exactamente igual que la compasión, el sentir como propio el dolor del otro.
Una mujer dijo a un hombre:
-Te amo.
Y el hombre respondió:
-Mi corazón es merecedor de tu amor.
La mujer asombrada, replicó:
-¿Acaso no me amas?
El hombre elevó sus ojos hacia ella y calló. Entonces la mujer gritó exasperada:
-¡Te odio!
Y el hombre dijo, con ternura:
-Pues entonces, mi corazón también es merecedor de tu odio.
La oración del encuentro y de la potenciación entre los amantes dice así:
Tú no viniste a este mundo para satisfacer mi deseo, ni yo anclé a esta tierra para satisfacer el tuyo, pero si nos encontramos sinceramente, podremos fluir en la unidad del amor.
La vida entonces, a no dudar, adquirirá todos los colores de la luz, bella, armoniosa, indispensable, compuesta y una.
La sensación de "rama caída" se pierde en el encuentro de nuestra verdadera identidad. La personalidad registra la realidad a través de cinco sentidos; el alma es conexión total y opera más allá del episodio corporal, el tiempo y el deseo. Es plenitud sin control, un nuevo nacimiento, más allá de los sentidos. Individuo significa indiviso, totalidad.