No te olvides nunca que tu deseo de ser feliz y vivir una vida plena, debe de incluir la felicidad de los demás.
Cuando ayudamos a los demás, nos estamos ayudando a nosotros mismos.
No pienses: “Ayudaré a los demás”, sino: “Ayudaré a mis semejantes, a mi
mundo, porque de lo contrario no podré ser feliz”.
Ayudar a los demás ya no se trata de una cuestión pura y
exclusivamente de solidaridad. En nuestro camino personal de la y
auto realización descubrimos que estar al servicio de los demás nos
dignifica como personas nos acerca a nuestra propia búsqueda personal.
Creer que uno puede ayudar sin recibir la bendición por tal acto no es
una opción en esta vida. Te invito a que hagas una acción positiva por
cualquier persona, quizás algo tan simple como dar el asiento en el
autobús o regalar una sonrisa a alguien que lo necesita. Pruébalo y
verás cómo te siente tú realmente después de hacerlo.





