Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a
ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te
culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que
dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no
habrá cantado en vano.
