La sociedad actual está en crisis. Además de la crisis económica que
preocupa al mundo entero, nuestra sociedad está atravesando otra crisis,
una mucho más grave que la anterior, pero que para muchos está
pasando desapercibida: la crisis social.
Si bien nos cuesta verla, la crisis social se manifiesta de diversas maneras. La inseguridad ciudadana,
la extensión de las enfermedades, la corrupción de la vida política y
los atentados a la vida o al medio ambiente son algunos de los campos de
acción, y no son otra cosa que el resultado de un modo empobrecido de
vivir de una sociedad desmoralizada.
Para vencer la crisis, es imprescindible combatir el analfabetismo
moral ya extendido hasta las capas más jóvenes de la sociedad con el
arma más fuerte que tenemos: la familia. La familia es la única capaz de
educar las virtudes humanas, formando personas capaces
de enfrentarse a la vida con dignidad y nobleza, con un proyecto
personal, con madurez, con ideales y promoviendo lo verdaderamente
valioso. La educación de las virtudes humanas nos ayuda a vivir con dignidad y a alcanzar la tan añorada felicidad.




