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23 de enero de 2013

Vive tu vida al máximo

Aprovecha al máximo cada hora, cada día y cada época de la vida

Así podrás mirar al futuro con confianza y al pasado sin tristeza

Sé tú mismo

Pero sé lo mejor de ti mismo

Ten valor para ser diferente y seguir tú propia estrella

Y no tengas miedo de ser feliz

Goza de lo bello

Ama con toda el alma y el corazón

Cree que aman, aquellas personas que tú amas

Olvídate de lo que hayas hecho por tus amigos y recuerda, lo que ellos han hecho por ti

No repares en lo que el mundo te debe y fíjate en lo que le debes al mundo

Cuando te enfrentes a una decisión, tómala tan sabiamente como te sea posible

Luego olvídala

El momento de la certeza absoluta nunca llega

Sobre todo recuerda, que Dios, ayuda a quienes se ayudan a sí mismos

Actúa como si todo dependiera de ti, y reza como si todo dependiera de Dios
Vive cada día a plenitud.

20 de enero de 2012

Poema

Mi objetivo son tus sentimientos,
uno a uno, de mí a ti,
riendo tristezas,
llorando sonrisas,
mi objetivo eres tú,
y sólo tú, para amarte.



Ahora puedo oírte,
puedo sentir tu silencio,
puedo recorrer tus besos
y soñar tus labios,
puedo hasta escuchar tu melodía,
aún cuando estés lejos
y seas todo nostalgia.

14 de diciembre de 2011

FRASES CELEBRES

Cuesta más responder con gracia y mansedumbre, que callar con desprecio. El silencio es a veces una mala respuesta, una respuesta amarguísima.
Tu desconfianza me inquieta y tu silencio me ofende.
El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos.
Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos.
De todas las reacciones posibles ante una injuria, la más hábil y económica es el silencio.
Manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra.
A los silenciosos no se les puede quitar la palabra.
Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.

28 de julio de 2011

EL PAQUETE DE GALLETAS

Una noche estaba una mujer en un aeropuerto esperando varias horas antes de que partiera su propio vuelo.
Mientras esperaba compró un libro y un paquete de galletas para pasar el tiempo.  Buscó asiento y se sentó a esperar. 

Estaba muy absorta leyendo su libro, cuando de repente notó que el joven que se había sentado a su lado estiraba la mano, con mucha frescura agarraba despreocupadamente del paquete de galletas que estaba entre ellos y comenzaba a comerlas, una a una.
No queriendo hacer una escena ella trató de ignorarlo. 

    Un poco molesta la señora comía las galletas y miraba el reloj, mientras que el joven ladrón de galletas, sin vergüenza casi también se las estaba acabando. 

La señora se empezó a irritar más y pensaba para sí misma:
"Si no fuese yo tan buena y educada, ya le hubiera dejado un moretón en el ojo a este atrevido".

Cada vez que ella comía una galleta, él también se comía otra. El diálogo de sus miradas continuaba cuando se quedaba una, se preguntaban quién lo haría. 

Con suavidad y con una sonrisa nerviosa, el joven alargó la mano, tomó la última galleta, la partió en dos y le ofreció la mitad a la señora mientras se comía la otra mitad. 

Ella tomó media galleta bruscamente de su mano y pensaba:
"¡Qué hombre más insolente! ¡Qué mal educado! ¡Ni siquiera me dio las gracias!  Nunca antes había conocido a alguien tan fresco..."
Suspiró con ansias cuando su vuelo fue anunciado. 

Tomó sus maletas y se dirigió a la puerta de embarque rehusándose a mirar en dirección en donde estaba sentado aquel ladrón ingrato.  Después de haber abordado el avión y de estar sentada confortablemente, buscó otra vez su libro que ya casi había terminado de leer. 

Al buscar su libro dentro su bolsa se quedó talmente sorprendida cuando encontró el paquete de galletas casi intacto.

"Si mis galletas están aquí", ella pensó y apesadumbrada, "las otras eran suyas, y trató de compartirlas conmigo."

Demasiado tarde para pedirle disculpas al joven, se dijo lenta con mucho pesar, que ella había sido la insolente, la mal educada, la ladrona y no lo sabía.
¿Cuantas veces en nuestras vidas, hemos sabido con certeza que algo era de cierta forma solo para luego descubrir que lo que creímos era la verdad. . . no lo era? 

  Cuántas veces la desconfianza instigada en nosotros hace que juzguemos injustamente a otras personas con ideas preconcebidas, muchas veces alejadas de la realidad.

Por eso pensemos muy bien antes de juzgar a otros. Demos siempre el beneficio de la duda antes de pensar mal de los demás.

24 de junio de 2011

LA PUERTA SIN CERRADURA

Un hombre había pintado un lindo cuadro. 

 El día de la presentación al público asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, reconocido artista. 

Llegado el momento se tiró el paño que velaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.

Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. 

Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le respondía. 
 
Todos admiraban aquella preciosa obra de arte. 

Un observador muy curioso encontró una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. 

Y fue a preguntar al artista:
¡Su puerta no tiene cerradura! ¿Cómo se hace para abrirla?
El pintor tomo su Biblia, buscó un versículo y le pidió al observador que lo leyera:
Apocalipsis 3, 20:  "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” 
 
Así es respondió el pintor. Ésta es la puerta del corazón del hombre.  Solo se abre por dentro.

4 de mayo de 2011

UNA BUENA LECCIÓN

Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones. 

Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias.
 
El alumno dijo al profesor:
—Hagámosle una broma
.  Escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.

—Mi querido amigo —le dijo el profesor— nunca tenemos que divertirnos a expensas de los pobres.  Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre.  Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.

Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos.  El hombre pobre terminó sus tareas y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo.  Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero al sentir algo adentro se agachó para ver qué era y  encontró la moneda. 

Pasmado se preguntó qué podía haber pasado.  Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió a mirar.  Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie.
  La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato; su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda.

Sus sentimientos lo sobrecogieron.  Cayó de rodillas y levantó la vista al cielo  pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta hablando de su esposa enferma y sin ayuda y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre.

El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de lágrimas.
—Ahora —dijo el profesor— ¿no estás más complacido que si le hubieras hecho una broma?
El joven respondió:

—Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré.  Ahora entiendo algo que antes no entendía:  ES MEJOR DAR QUE RECIBIR.

2 de mayo de 2011

POR QUÉ LLORAN LAS MUJERES

       Un muchachito le preguntó a su madre, “¿Por qué estás llorando?”
“Porque soy mujer,” le dijo ella.
“No entiendo,” dijo él.
    Su mamá lo abrazó y le dijo, “Y nunca lo entenderás.”
    Más tarde el niñito le preguntó a su padre, “¿Por qué mi madre parece llorar sin ninguna razón?”
    “Todas las mujeres lloran sin ninguna razón,” fue todo lo que su papá le pudo decir.
     El muchachito creció y se conviertió en hombre, aún preguntándose por qué lloran las mujeres.
Finalmente hizo una llamada a Dios. Cuando Dios le contestó, le preguntó, “Dios, ¿por qué lloran las mujeres tan facilmente?”
Dios dijo: “Cuando hice a la mujer ella tenía que ser especial. Hice sus hombros suficientemente fuertes paa llevar el peso del mundo, no obstante suficientemente delicados para dar consuelo.
“Le di una fortaleza interior para soportar el parto y el rechazo que muchas veces les llega a sus hijos.
“Le di una dureza para permitir mantenerse continuando cuando alguien abandona, y cuidar de su familia a través de la enfermedad y la fatiga sin quejarse.
“Le di la sensibilidad para amar a sus hijos bajo cualesquiera circunstancias, aún cuando su hijo la ha lastimado gravemente.
“Le di fortaleza para llevar a su marido a través de sus faltas y la creé de su costilla para proteger el corazón de él.
“Le di la sabiduría para saber que un buen esposo nunca hiere a su esposa, pero que algunas veces prueba sus fortalezas y su resolución para apoyarlo sin flaquear.
“Y finalmente, le di una lágrima para derramar. Ésta es de ella exclusivamente para usarla siempre que se necesite.”
“'Ves, hijo mío, ” dijo Dios, “la belleza de una mujer no está en los trajes que usa, la figura que lleva, o la forma en que se peina el cabello.
“La belleza de una mujer debe verse en sus ojos, porque es ésa la puerta a su corazón —el lugar en donde reside el amor.”