13 de septiembre de 2014

¿Cómo escuchar tu nombre en la oración?


Orar es silenciar nuestro yo para que Cristo nos descubra quiénes somos pronunciando nuestro nombre desde sus labios de resucitado. Es dejarse dar sentido por la Vida, es dejar que su palabra camine hasta nuestros oídos para penetrar en nuestro interior y remover la piedra con la que nuestro egoísmo sella nuestro corazón. Mi nombre en su corazón y su corazón en mi nombre.

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LA MILAGROSA