4 de marzo de 2016

ORACIÓN DE LA CONFIANZA


Oh Dios, me pongo en tus manos.
modela esta arcilla, como hace el alfarero,
plásmala y después si quieres,
Hazla pedazos.
Pide, manda: ¿Que quieres que yo haga?
¿Qué quieres que no haga?
Ensalzado, humillado,
perseguido, incomprendido,
consolado, sufriente, inútil para todo,
sólo queda decirte, como tu Madre:
"Hágase en mí según tu palabra"
Dame el amor por excelencia:
el amor de la Cruz;
pero no de las cruces heróicas
que pudieran alimentar mi amor propio,
sino de esas cruces vulgares
que soporto con repugnancia...
de esas cruces que se encuentran cada día
en la contradicción, en el olvido,
en el fracaso, en los falsos juicios,
en la frialdad, en el rechazo,
y en el desprecio de los demás,
en las tinieblas de la mente,
en el silencio y en la aridez del corazón.
Solamente entonces, Tu sabrás que yo te amo,
Dame tu gracia. Y eso me basta.
amén.

LA MILAGROSA