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10 de marzo de 2011

EL BUEY Y LA CIGARRA

Arando estaba el buey,
y a poco trecho
la cigarra, cantando, le decía:

-¡Ay!,¡ay!¡

Qué surco tan torcido has hecho!
Pero él la respondió:

-¡Señora mía,

si no estuviera lo demás derecho,
usted no conociera lo torcido.

Calle, pues, la haragana reparona;
que a mi amo sirvo bien,
y él me perdona
entre tantos aciertos un descuído.

¡Miren quién hizo a quién
cargo tan fútil!

¡Una cigarra, al animal más útil!

Mas si me habrá entendido