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26 de mayo de 2012

Dame Señor...


Dame, Señor, esa sana inquietud de Nicodemo de buscar comprender siempre la verdad. Permite que esta oración ilumine mi entendimiento y fortalezca mi voluntad, para dejarme llevar por el camino de la santificación. Confío plenamente en Ti, Tú sabes lo que necesito.
Espíritu Santo, Tú eres mi luz, ilumíname.
Don de la fraternidad.
Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, que ponga amor.
Donde haya ofensas, que yo ponga perdón.
Donde haya discordia, que yo ponga unión.
Donde haya duda, que yo ponga fe.
 Donde haya desesperanza, que yo ponga esperanza.
Donde haya tristeza, que yo ponga alegría.
Donde haya tinieblas que yo ponga luz.
Haz que yo no busque tanto el ser consolado, como el consolar; el ser comprendido, como el comprender; el ser amado, como amar. Porque dando es como se recibe.
Olvidándome de si mismo es como se encuentra a sí mismo.
 Perdonando es como se obtiene el perdón. 
 Muriendo es como se resucita para la vida eterna.