7 de noviembre de 2013

¿ME RECOMIENDA UN LIBRO DE MEDITACIÓN?



Una persona que toma su vida de oración en serio, dedica todos los días un tiempo a la meditación. La meditación cristiana no es un estado de concentración en el momento presente donde toda tensión se libera y todo pensamiento se purifica. Es, como toda forma de oración, un encuentro con un Dios personal, donde se establece una relación personal de fe y amor con Él.


 

La meditación cristiana implica una actividad mental donde consideramos con atención las obras de Dios y las verdades de nuestra fe en actitud de escucha al Espíritu Santo. Si queremos escuchar la voz de Dios lo mejor es acudir a la fuente: la Sagrada Escritura. "El pecho de Jesús es la Sagrada Escritura" dijo Godfredo de Admond. Hay que acudir a la meditación con los sentimientos de Juan que se recostó en el pecho de Jesús para escuchar en los latidos de Su Corazón sus más íntimos secretos, y con los sentimientos de la Samaritana cuando encontró a Jesús en el pozo y le dijo: dame de esa agua para que no tenga más sed. En este sentido podemos también decir: "El pozo de Jesús es la Sagrada Escritura". Pecho y pozo: la herida de Su costado traspasado.
Lo que buscamos en la oración no son nuevas ideas, reflexiones interesantes o lecturas apasionantes; le buscamos a Él. Por eso lo mejor que podemos hacer al meditar es tomar la Biblia, para escuchar en vivo y en directo la voz de Dios, entender su Palabra con la ayuda del Espíritu Santo, responderle, disfrutar de su compañía.


LA MILAGROSA