26 de abril de 2014

¿Estás interesado en una escuela para aprender a orar?



¿Pedagogía de la oración? Los salmos. El Espíritu Santo nos enseña a orar con los salmos: pone en boca de hombres lo que quiere que le digamos y así nos enseña a orar. Jesucristo aprendió a orar con los salmos, también María y San Pablo. Los Salmos han sido escuela de oración por siglos para multitud de creyentes.
Con frecuencia no sabemos poner palabras a lo que nos sucede. Tampoco sabemos cómo reaccionar en determinadas situaciones y cómo decírselo a Dios.

Los Salmos nos enseñan a hacerlo. Son oraciones de hombres que vivieron experiencias como las que nosotros vivimos y que nos enseñan a adoptar las actitudes convenientes, sobre todo en nuestra relación con Dios. 
Dios mismo inspiró a los salmistas las palabras y los sentimientos con que deberían dirigirse a Él, para que sus oraciones quedaran como andadera del orante.

Dice San Agustín: "Para que el hombre alabara dignamente a Dios, Dios se alabó a sí mismo; y, porque se dignó alabarse, por esto el hombre halló el modo de alabarlo."


LA MILAGROSA