14 de junio de 2015

Saber esperar a Dios


Meditación: Sembrar y confiar
¡Cuántas veces el desgarro! que suponen la ofrenda y la siembra, tanto que hasta nos puede hacer pensar si será inútil, pasado el tiempo, produce el himno de alabanza y la experiencia de la generosidad de Dios!
Es bueno dejar actuar a Dios en el alma, que el Espíritu, en el silencio y la oscuridad de la noche elabore el fruto. Son horas inciertas, difíciles, porque la mente aventura la posibilidad de desgracia, de esterilidad y de pérdida del esfuerzo.
Se nos pide la confianza. Por nuestra parte, ser tierra profunda que guarde la semilla de la Palabra. Por parte del Espíritu, que fecunde nuestra esperanza, y nos permita el aliento de los frutos. El Consejo del Apóstol es oportuno: “Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras sea el cuerpo nuestro domicilio, estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe” (2Co 5, 6).

LA MILAGROSA