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19 de noviembre de 2012

Mis fortalezas y mis debilidades



Cuando gana una batalla, el guerrero la conmemora.
Esta victoria costó momentos difíciles, noches de dudas, interminables días de espera. Desde los tiempos antiguos, celebrar un triunfo forma parte del propio ritual de la vida: la conmemoración es un rito del pasaje.
Los compañeros ven la alegría del guerrero de la luz y piensan: “¿Porque hace esto?” Puede llevarse una decepción en el próximo combate. Puede atraer la furia del enemigo.
Pero el guerrero sabe el motivo de su gesto. Él se beneficia del mejor regalo que la victoria puede aportarle: la confianza. Celebra hoy su victoria de ayer para tener más fuerzas en la batalla de mañana.